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31/05/2014 :: POESIA
Poemas del español Jorge Rodríguez Hidalgo. Presentación de Antonio Tello
Poesía española
JORGE RODRÍGUEZ HIDALGO (Cornellá, 1961 es Licenciado en Ciencias de la Información y colaborador de diversas publicaciones. Es traductor de Josep Pla y lector de Destino y otras editoriales.

Poeta español nacido en Cataluña de padres andaluces, Jorge Rodríguez Hidalgo lleva en la sangre el pálpito del desarraigo y la aculturación vividos por sus padres y su búsqueda de una pertenencia que no puede evitar que le sea impertinente. 
Su sensibilidad ha asimilado esta experiencia convirtiéndola en un sentimiento poético que no es ajeno a la carne. Amados es para él la poesía de Juan Ramón Jiménez, Miguel Hernández y, sobre todo, Antonio Machado, cuyos ecos laten en sus versos con su propia y original voz. En el prólogo de Humanódromo, su primer libro publicado en 1997, escribí:
El mundo es probablemente el único lugar donde los seres que escapan al Ser se manifiestan; ese punto donde la conciencia humana tiene noción de sí y de su finitud, de su inexorable y dramática fugacidad. El mundo es, así, el tiempo y el espacio que constituyen la vida, el humanódromo por donde corren las almas encarnadas en sus cuerpos, vehículo perecedero de sus actos y realizaciones.
No es esto un pronto de especulación filosófica, sino el trasunto de un mapa existencial que el poeta Jorge Rodríguez traza desde su radical sensibilidad lírica.
Su obra posterior prolonga y enriquece esta visión y esta posición ética de una escritura que lucha por la libertad de su sentido.




Los poemas pertenecen al libro “Suma de desmesuras. Paisajes con derrotas”



HISTORIA

A punto del olvido, como la nube que pierde el curso
o la emoción que regresa a su frialdad,
así la historia pende de los inconsistentes hilos
que la araña ciega de los hombres
dispone con geométrica y fatal voluntad.
Pero no cae de esa malla, sino de la red inexorable
que teje la estulticia, hija de la desmemoria e imagen
de la vastedad insoportable de otros hombres,
de otros seres que trascienden sin ser el pathos singular de la vida.
La historia araña de su espesa sepultura
un ocaso de nombres y un futuro de mañanas sin hombres.




RUINAS CON PUERTA

Estaba entre los escombros, erguida, no obstante,
como una representación de la naturaleza del azar.
La puerta, una puerta, cualquiera, esa puerta
sin nombre que a todos nombra,
la sola puerta que asola a un hombre,
cualquiera, también sin nombre.
Un hombre y una puerta incompletos
y entrambos una completa ruina. A ligarlos
vienen la suerte y el infortunio del árbol,
y el infortunio de quien, tal vez, vio caer el árbol.
Ahí y aquí están las ruinas. Ahí y aquí, la puerta.

La puerta que quedó a medio cerrar o a medio abrir;
el gesto que no cedió a la duda;
el cuerpo que al salir entró y al entrar se despidió;
el aire que acuñó la forma del ser y del no ser;
el silencio final o la tierra prometida del silencio;
la puerta de los hombres necesarios y la de los hombres lejanos;
la puerta que nadie batirá y la que esteriliza los sueños;
la puerta que da a la vida sin luz y la que gesta negrura de infierno;
la puerta sin puerta que nadie verá y el vacío dividido que tampoco importará;
la puerta que no sabe y espera y la que sabe que nada espera;
la puerta que conduce al final de la angustia y la que principia la náusea del final;
la última puerta antes de la evidente oscuridad y la primera en separar la vida de la muerte.
La puerta, una puerta, esa puerta en medio de las ruinas.




EL AZAR

El azar resiste en la caverna donde es posible trucar la realidad.
El seguro destino contiene la miríada de sombras
que en inversiónfiltran, en el prisma de la noche,
los datos exactos del múltiple origen.
La imagen no basta para ser, pues el caleidoscopio
de la incerteza avanza suertes sin fin de hueros entes
redimidos al acaso espurio de la completitud.
El azar resiste en la parte y en la ilusión de la sustancia
compone la especular presencia. Pura idea.
El imperio ocular de la imagen, no obstante,
el seguro destino se reserva con el arte de las artes.
En la caverna, un marte mineral
fija efluvios de consistencia etérea.
Es la suerte, es la siembra, la contingencia azarosa,
la unidad debida a la sombra que asila luces y estambres.
El azar resiste en la caverna, pervive y nombra alumbres
para ver con el tino de la lumbre y ser en la fragua del orden,
en su fragua, el destino de la segura vislumbre y el tas del fuerte estar.




LA MEDIDA

Cuando embebidos de la imperceptible eternidad del silencio
seamos solamente dioses del somero instante,
entonces, conoceremos el valor de ser inmortales sin tiempo.
Justo antes de ceder a la atracción de la sima auroral
o avanzar el paso sobre el abismo después de vencer la desmesura nocturnal del acantilado,
la salmodia de los sonidos recordados derramará su voluntad
humana, no animal, para imperar en fatal sordina suicida.

Y en la inutilidad del acto se fundará el gesto que lo ampare.

Ser infinito y demostrar la potencia de la finitud.
Ser continuo y detenerse en la discontinuidad interminable.

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Publicaciones del autor:

Poesía
“Humanódromo”, Barcelona, seuBa edicioneS, 1997
“La sobriedad de la distancia”, Madrid, Devenir, 2004
“Barniz de almáciga”, inédito

 Novela
 “La última vuelta del perro”, Zaragoza, Maghenta Editorial, 2007

 Traducción
 Del francés
“Brasil”, de Isabelle Maltor y Monique Badaró-Campos, Barcelona, Salvat Editores, 1999

 Del catalán
“Diccionario Pla de literatura”, compilación de Valentí Puig sobre la obra de Josep Pla, Barcelona, Ediciones Destino, 2001
“La Segunda República española. Una crónica, 1931-1936”, de Josep Pla, Barcelona, Ediciones Destino, 2006



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