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08/08/2017 :: NOTAS
Existencialismo cordobés
Por Nicolas Ghigonetto
Un libro que esté escrito simplemente así, sin explicaciones que abunden, depurado de introducciones vacuas, con la sola yuxtaposición de ideas y citas:
Sartre dijo en El existencialismo es un humanismo:

“El existencialismo ateo (…) declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre, o como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define”.
Ulises Bueno, un poco después, anotó, con su voz que hace gárgaras, sobre la existencia de dios:

“yo no tengo creador
 a cada rato me invento”

Y sobre el tema de la existencia como precursora de la esencia:

“soy porque voy
a donde van
todos los sueños que persigo”

Y en torno a otro tema central del existencialismo cordobés, el cortejador serial que se siente viejo podemos leer:
El Rey Pelusa dijo en la canción Viejo lobo:

Está sentado como siempre en el bar
Mirando hacia la calle las mujeres pasar
Lo envuelven los recuerdos no lo quiere pensar
Que ahora ya esta grande que los años se van.

Y Albert Camus ve a un donjuán un poco diferente en el ocaso de su vida en su libro El mito de Sísifo:
Veo a Don Juan en una celda de esos monasterios españoles perdidos en una colina. Y si mira algo, no es a los fantasmas de los amores huidos, sino, quizá, una aspillera ardiente, a alguna llanura silenosa de España, tierra magnífica y sin alma en la cual se reconozca. Sí, hay que detenerse en esta imagen melancólica y resplandeciente. El fin último pero nunca deseado, es despreciable.
 


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